Una confidencia desde las entrañas mismas del Politburó de La Monserga del Fútbol: originalmente teníamos planeado que el Volumen VII del desopilante (?) Libro de Peltre del Mundial 2014 fuera dedicado a las cuatro selecciones que conforman el Grupo C. Pero, llave, la cantidad de recuerdos que se nos vino encima fue tan abrumadora que no nos quedó más remedio que dedicarle un post exclusivo a la selección Colombia. Porque cuando uno entra al otoño de la vida los recuerdos son cual hojas que se desgajan del árbol de las vivencias bajo el halo implacable de la aurora boreal del futuro allende al mar de la juventud. ¡Si o no, nea!
(Bueno, y además es la primera vez en los casi ocho años de existencia del bló que vamos a hablar de la selección Colombia y el mundial de fútbol en tiempo presente, entonces aprovechemos...)
(Bueno, y además es la primera vez en los casi ocho años de existencia del bló que vamos a hablar de la selección Colombia y el mundial de fútbol en tiempo presente, entonces aprovechemos...)
Colombia
Apodo: La Tricolor. Aunque en honor a la verdad el apodo se popularizó más que todo en los últimos años gracias al impulso embrutecedor (?) de la prensa. En el extranjero se le conoce como "Los Cafeteros", que no necesariamente aplica para la selección de fútbol sino que es mencionado hasta para la selección de ajedrez.
Generalidades del país. Colombia es un país de una diversidad extraordinaria: dos mares, tres cadenas montañosas, diez
microclimas, cinco regiones, 102 especies diferentes de lagartos en el Senado y
166 diferentes tipos de perezosos en la Cámara de Representantes, además de infinidad
de micos, ratas, víboras y elefantes eternos e inmóviles. Antes de la llegada de los
españoles el territorio nacional estaba habitado por tres familias indígenas
principales: los Comandos Azules Muiscas, los Caribes y los Arhuacos, que
fueron aplastados con la saña acostumbrada por los representantes de la cristiandad en su impulso evangelizadoro. Durante la Colonia el país perteneció administrativamente al
Virreinato del Perú hasta principios del Siglo XVIII cuando se creó el
ídem de la Nueva Granada, que perduró casi sin cambios hasta el grito de la independencia
en 1810. Desde que nos independizamos definitivamente en 1819 el país ha sufrido más cambios de nombre
que el Once Caldas: que Gran Colombia, que Nueva Granada, que Confederación
Granadina, que Estados Unidos de Colombia… hasta que al final nos quedamos con el nombre escogido por el único liberal godo que hubo en el país antes de Ur*be:
Rafael Nuñez. La historia del país a partir de la independencia ha sido una
manifestación de la tendencia tan colombiana de matarse por huevonadas, incluso
por el hecho de pertenecer a algún partido político.
Uniforme: La Selección Colombia ha cambiado
más veces de camiseta que hincha costeño cada vez que eliminan al Junior de los cuadrangulares (?).
Para el primer compromiso oficial de una selección Colombia – en los Juegos
Centroamericanos y del Caribe de 1938 – el equipo lució una camiseta celeste
con pantaloneta blanca, que no duró mucho y de la cual no se sabe bien por qué
diablos se utilizó. En la primera Copa América en la que participamos – 1945 –
la selección lució un uniforme totalmente blanco con una franja tricolor
horizontal en el pecho. El diseño era bacano y original, pero fue reeemplazado
a los pocos años por un combinado camiseta azul oscura – pantaloneta blanca –
medias blancas o azules. También ignoramos porqué carajos se decidió utilizar
esta combinación pero adivinamos la mano negra de algún directivo hincha de
Millonarios (?). El diseño duró hasta 1971 en el que se impuso la famosa
combinación camiseta color zapote (!!!) – pantaloneta negra – medias zapotes
que tan fea nos parecía hace 20 años y tan bacana nos parece ahora (la onda
retro, vio). La fecha de imposición del uniforme desarma la teoría
que el color era una imitación a la Holanda subcampeona del 74 y 78, pues en
ese año ni el más afiebrado hubiera dicho que ese pequeño país europeo que llevaba seis mundiales sin clasificar iba a
revolucionar el fútbol de la década. Esa combinación (más la alternativa blanca
con la franja tricolor en diagonal) también sucumbió a ese instinto también tan
colombiano de cambiar todo menos las cosas de verdad aportantes: en 1985 se
decidió utilizar el tricolor como uniforme oficial – camiseta amarilla o roja,
pantaloneta azul y medias amarillas o rojas -
que con algunos cambios menores persiste hasta hoy.
1930 a 1954: No participó.
1958: No clasificó. Quedamos de últimos en el grupo que compartimos con Uruguay y el a la postre clasificado Paraguay. Debutamos en mundiales con un resultado que no era malo per se, considerando los antecedentes nuestros y del rival: empatamos con Uruguay en Bogotá (1-1). Pero en lo que sería una constante en nuestra sufrida historia, después de un resultado esperanzador vino la gran catarata de churrete: una gran victoria moral en la derrota 1-0 en el Centenario con gol en el minuto 89, y dos abrochadas contundentes de Paraguay - 3-2 en Bogotá y 3-0 en Asunción.
1958: No clasificó. Quedamos de últimos en el grupo que compartimos con Uruguay y el a la postre clasificado Paraguay. Debutamos en mundiales con un resultado que no era malo per se, considerando los antecedentes nuestros y del rival: empatamos con Uruguay en Bogotá (1-1). Pero en lo que sería una constante en nuestra sufrida historia, después de un resultado esperanzador vino la gran catarata de churrete: una gran victoria moral en la derrota 1-0 en el Centenario con gol en el minuto 89, y dos abrochadas contundentes de Paraguay - 3-2 en Bogotá y 3-0 en Asunción.
1962: Eliminados en Primera Ronda. Estando
clasificados al Mundial Chile (local) y Brasil (campeón reinante) la disputa de
los tres cupos restantes la cosa se dirimía entre solamente seis países
(Venezuela aún no participaba). Nosotros aprovechamos semejante papayazo en el
doble duelo contra Perú que se saldó con apretado triunfo nuestro en Bogotá - 1
a 0 - y sufrido empate en Lima - 1 a 1 -. Para el Mundial llevamos varios
nombres ilustres de nuestra (pre) historia: Efraín “El Caimán” Sánchez,
Francisco “Cobo” Zuluaga, Marcos Coll, Germán “Cuca” (!!!) Aceros, Marino
Klinger. El debut contra Uruguay lo comenzamos ganando con gol de penal del
“Cobo” Zuluaga pero en el segundo tiempo nos coronaron los charrúas con goles de
Luis Cubillas y José Sasía. El siguiente juego fue el ultrafamoso 4-4 contra la
Unión Soviética que permitió ilusionar a todo un país con la clasificación a
segunda ronda, ilusión que fue mandada enfáticamente a la mierda por los yugoslavos con un contundente
5-0 en contra.
Viendo el resumen uno se da cuenta a) que la defensa nuestra parecía la de Samoa contra España en las Confederaciones pasada, b) que nuestros delanteros eran como diamantes en bruto (bien en bruto pero diamantes al fin, o al menos, circones (?)), y c) que el público de la inhóspita (?) Arica se volcó masivamente a apoyarnos.
1970: No clasicó. Terrible culeada.
Compartimos grupo con Brasil, Paraguay y Venezuela; comenzamos con pie derecho
ganándole a la débil selección futura chavista (?) en Bogotá y empatando en
Caracas. Hasta ahí ganamos puntos: después en nuestro reducto (?) de la fría
ciudad capital nos pintaron la cara tanto Brasil
(2-0, ambos de Tostão) como Paraguay (1-0). Luego nos tocó el viaje hasta el
Maracaná donde Brasil nos la mandó a embocar con un terrible 6-2 (goles de
Pelé, Tostão – 2 -, Jairzinho, Edu y
Rivelino) y cerramos con un 2-1 en contra en Asunción.
The Rio Colombian Massacre I. Cómo no nos iban a golear, si el arquero dejó las manos en Bogotá y aparte los defensas nuestros se la pasaban era discutiendo...
1974: No clasificó. Y casssi. Fue la
primera eliminatoria en la que nos portamos como hombres (?), emparejados en el
grupo con Uruguay y Ecuador. Comenzamos con dos empates en Bogotá ante Ecuador (1-1)
y Uruguay (0-0) que a la final nos dolieron feo. Porque en Guayaquil sacamos
otro empate (1-1) y en el propio Centenario de Montevideo dimos el batacazo
ganando por 1-0 en la primera derrota uruguaya como local en toda la historia de las eliminatorias.
Con lo que quedamos dependiendo de nuestros hermanos (?) ecuatorianos, que si
le empataban o ganaban a Uruguay en su último partido en el Centenario nos daban el
tiquete a nosotros. Pero si los amargos esos nos abandonaron de la Gran Colombia en 1830 ahora menos nos iban a ayudar (?): ganó Uruguay 4-0 y pasaron al Mundial por gol diferencia. Ah, los tres
goles que hizo la selección en esa eliminatoria fueron convertidos por (de pie,
a ver) Willington Alfonso Ortiz Palacio (no se pueden sentar todavía)
1978: No clasificó. El sorteo otra vez nos
ajustó contra Brasil y Paraguay. Y a pesar de los buenos augurios por las
eliminatorias anteriores y por el subcampeonato de América en 1975 nos la
volvieron a colocar bien adentro, y bastante incrustada. Comenzamos otra vez los dos partidos
de local con un empate ante Brasil (0-0) y una derrota ante Paraguay
(1-0). Con lo que nos quedaba como únicas alternativas para clasificar al Mundial las siguientes: 1) salir a ganar en Asunción y
Rio de Janeiro y 2) rezarle fervorosamente a la Virgen del Carmen. Y nones: en Asunción íbamos ganando 1-0 con gol de Eduardo Emilio Vilarete
pero nos empataron en el último minuto, y en el Maracaná – ya sujetos a la total obligación de ganarle
a Brasil por goleada de visitante y a esperar una combinación de resultados más compleja que entender la agenda de los Diálogos de Paz de La Habana – Brasil
nos clavó un doloroso 6-0 (dos goles de Roberto
Dinamita, dos de Francisco Marinho, uno de Zico y uno de Rivelino) que dejó un incómodo escozor en el ano de jugadores, afición y la plana mayor de la Federación Colombiana de
Fútbol.
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| .La selección que jugó ante Uruguay en El Campín por eliminatorias en 1973. Arriba Pedro Zape, Domingo González, Oscar Ortega, Jaime "El Flaco" Rodríguez, Henry Caicedo y Hermenegildo Segrera. Abajo: Jaime Morón, Victor Campaz, Alejandro Brand, el gran Willington Ortiz y Arturo Segovia. Imagen tomada de oncenasdefutbol.blogspot.com |
The Rio Colombian Massacre II. Conmovedor el infructuoso esfuerzo de los nuestros por quitársela a los brasileños, cuyo único resultado fue el evidenciar la falta de nivel nuestra
1982: No clasificó. Y la cosa pintaba bien:
se nombró al obsesivo y metódico Carlos Salvador Bilardo como DT de la selección luego de su paso exitoso con el
Deportivo Cali. Había buena generación de jugadores, se impuso trabajo y
disciplina, se cuadró infinidad de amistosos. Pero lamentablemente nos tocó la mejor selección
peruana de todos los tiempos y la selección uruguaya que venía de ganar el
Mundialito de 1980 en Montevideo. Y nosotros, la verdad, no derrochábamos demasiada calidad en la nómina. Comenzamos mal otra vez, cediendo un punto de
local en El Campín ante Perú (gol nuestro de Hernán Darío Herrera, empate del
“Tanque” Larrosa faltando 4 minutos). Después fue el amargo partido ante
Uruguay en Montevideo, que íbamos ganando 2-1 hasta faltando diez minutos (gol
de Rubén Paz por ellos y goles de Herrera y Sarmiento por nosotros) pero dos
goles de Julio César Morales nos voltearon la torta. Otra vez nos tocaba ir por
el milagro, esta vez en Lima, pero tampoco se dio: 2-0 y eliminados faltando
una fecha. Cerramos el grupo ante Uruguay
empatando a un gol en Bogotá con ambos equipos ya eliminados.
1986: No clasificó. Tuvimos mil oportunidades para clasificar en el Mundial que renunciamos a hacer, pero éramos tan horribles que no pudimos. Por segunda vez en la historia participaban de las eliminatorias las diez selecciones de la Conmebol – la primera había sido en 1970, en las demás o no estaba Venezuela, o estaba clasificado alguno por ser campeón o local -. Por lo que se repartió a las selecciones en dos grupos de a tres y uno de a cuatro equipos, en los que clasificaban al Mundial el primero de cada grupo y un cuarto equipo surgido de un repechaje (fue la primera vez que el mundo civilizado (?) escuchó la famosa palabrita) entre los segundos de los grupos de tres y el segundo y tercero del grupo de cuatro. A nosotros nos tocó el grupo de a cuatro, precisamente, con Argentina, Perú y Venezuela. Lo dicho: teníamos que ser horribles para quedar eliminados.
La campaña nuestra en las eliminatorias del 86 se puede resumir en que hicimos todo lo posible no solo para no clasificar sino para cagarle el caminado a la última gran selección peruana de toda su historia: le ganamos el primer partido en Bogotá por 1-0 con gol de cabeza de Miguel Augusto Prince (o como le decían los locutores argentinos al popular “Nano”, dizque “Prinz”, como dicho en inglés), el cual fue seguido por un lapidario 3-1 en contra de locales contra Argentina que demostró dos cosas: 1) que Maradona era jugador de otro planeta y 2) que nuestra selección estaba a años luz de una de verdadero nivel competitivo. Después fue la revancha en Lima con un 0-0 en el que nosotros mostramos muchísimas ideas pero una pésima concreción, como Gustavo Petro (?). La revancha en Buenos Aires (derrota 1-0) nos dejó como única opción hacer más puntos que los venezolanos en el doble duelo contra ellos para poder aspirar a entrar al Mundial por la ventana. Fue un 2-2 decepcionante en San Cristóbal y un bastante gris 2-0 ante tribunas semivacías en Bogotá. Con eso clasificamos al repechaje donde nos esperó Paraguay, que en la ida en Asunción nos aplicó un 3-0 tan lapidario, contundente, preciso y demoledor que nos dejó con la sensación de estar eliminados antes de la revancha. El 2-1 a favor nuestro (goles de Sergio “El Checho” Angulo y el gran Willington Ortiz) no fue suficiente y hasta ahí llegamos.
- La revancha del repechaje contra Paraguay se jugó en Cali, en el que entendemos sería el único partido por eliminatorias jugado en dicha ciudad por la selección Colombia. Pero en 1978 ya se habían disputado partidos por eliminatorias en esa ciudad: en 1978 se jugó allá un triangular entre Brasil, Perú y Bolivia para definir los dos clasificados (además del local Argentina) por la Conmebol
- Para el repechaje el doctor Ochoa buscó un reemplazo confiable para el puesto de arquero, ya que el titular (Luis Octavio “Ormeño” Gómez) no lo convencía mucho. Lo único que encontró fue un joven arquero argentino de 20 años del Vélez Sarsfield, nacido en Colombia mientras su padre jugaba en nuestro país. En ese entonces era totalmente desconocido, pero después su carrera fue bastante colorida aunque con altibajos – incluyó descensos sucesivos sufridos por los equipos en los que él jugaba -. Esos partiditos jugados con la selección solo sirvieron para cagarle una larga y promisoria carrera en el combinado de su verdadero país, Argentina. Estamos hablando de… sí, de él.
1990: Eliminados en Octavos de Final. En
vista de tantos y sucesivos fracasos de nuestra selección en eliminatorias, la
Federación concluyó acertadamente dos cosas 1) que la plaza de Bogotá es salada (?) y 2) que necesitábamos un técnico trabajador y
serio que pusiera a jugar a los nuestros de la manera en que mejor se sentían.
Tomando en cuenta lo anterior la Federación designó como sede de la selección a
Barranquilla y nombró a Francisco Maturana como técnico del equipo. Estas
decisiones se sumaron a una nómina conformada por la aparición de una nueva
generación de jugadores con muchísima calidad (Leonel Álvarez, Luis Carlos
Perea, Andrés Escobar, René Higuita, Albeiro “El Palomo” Usuriaga, Gildardo
Gómez) la potenciación de monstruos que en el pasado no fueron aprovechados
(Carlos “El Pibe” Valderrama, Arnoldo Iguarán) y la recuperación de algunos no
tan jóvenes pero que en la selección no habían tenido oportunidades (Bernardo
Redín, “El Chonto” Herrera, “Barrabás” Gómez).
El 2-1 de los paraguayos en Asunción que casi nos deja fuera del Mundial. Emociona ver al gran Arnoldo Iguarán en acción. Y es curioso ver ese penalty de Higuita con los años: en el momento el 99.9875% del país dijo que NO fue.
Que resultó siendo Israel. Antes de que se
pongan a revisar sus Atlas les aclaramos que los israelíes jugaban en Oceanía
debido a la negativa de los países árabes en compartir eliminatorias con ellos. A los pobres israelíes les tocó caminar más que palestino recién refugiado (?) con tal de poder jugar, y en este mundial los agruparon con Oceanía (a partir del siguiente les tocó en Europa y ahí se quedaron). Israel no tenía un equipazo pero tenía dos jugadores bastante respetables; el
talentoso volante del KV Malinas belga Eli Ohana y el peligrosísimo delantero del Standard
de Lieja Ronny Rozenthal. De resto eran
totalmente desconocidos para el gran público (bueh, de hecho esos otros dos
también) y resultaron siendo, con una o dos excepciones, un ejemplo del intento infructuoso de suplir calidad con voluntad (?). Durante gran parte del partido de ida en Barranquilla el equipo
nuestro mostró menos propuestas serias que suplente de representante a la
Cámara por Sucre hasta que Pacho decidió cambiar a un muy apagado Bernardo
Redín por el peligrosísimo Albeiro “El Palomo” Usuriaga (uno que el país pedía a gritos), que metió el gol que
al final nos terminó clasificando al mundial. Porque en la vuelta en Tel Aviv la angustia
o la clasificación tan cercana o el miedo o el jet-lag o la inexperiencia o
todo junto se combinó de tal modo que el equipo jugó engarrotado, pensando en
el cero y tan azarado que hubieran despejado hasta un misil sirio
tierra-tierra. Pero terminamos empatados a cero y volvimos otra vez a un
mundial.
El resumen del ida y vuelta ante Israel. A pesar de los payasos que narran los videos, díganme si no se les espelucó el pellejo viendo el final del video, con el himno y todo. A mí, sí...
Ya pensando en el Mundial y recordando con cabeza fría esos tiempos cae uno en cuenta de la ingenuidad del aficionado colombiano promedio, que
estaba convencido que la prensa europea nos daba como favoritos al menos para llegar a
cuartos mientras esta nos colocaba casi unánimemente en la categoría “equipos
simpáticos”. Debutamos contra Emiratos Árabes Únidos, que era totalmente
desconocida en esos tiempos pero en cambio hoy lo sigue siendo (?) con una no
muy convincente victoria por 2-0. Luego perdimos el primer compromiso serio:
1-0 contra Yugoslavia y el gol maldito de Davor Jozic por el lado ídem de Perea
y El Chonto. Y terminamos la primera ronda con el partido que desbancó el 4 - 4
del podio colectivo a la hazaña moral más grande del fútbol colombiano: el
empate ante Alemania a un gol con el tanto épico de Freddy Rincón cuando el
partido se moría.
El rival en la siguiente ronda pintaba fácil:
Camerún. Pero después de un bastante soporífero 0-0 en los 90 minutos llegó un
tal Roger Milla y nos clavó dos pepas (la segunda una de las más dolorosas de
nuestra historia) que nos mandaron a la casa.
1994. Eliminados en Primera Ronda. La
puñalada más dolorosa de toda la historia de nuestro fútbol fue preparada y
sazonada por la euforia desmedida de la afición y prensa después del 5-0 y
hundida hasta la empuñadura por rumanos y estadounidenses en 1994. Lástima,
porque teníamos varios de los nombres más gloriosos de toda nuestra historia en
el momento más dulce de sus carreras: Oscar Córdoba, Andrés Escobar, Leonel
Álvarez, Freddy Rincón, “El Pibe” Valderrama, Faustino Asprilla. Un
e-qui-pa-zo, con todas las letras, soportado por laderos eficientes como Wilson
Pérez, Alexis Mendoza, el Tren Valencia o Iván René Valenciano, que despachó
con total autoridad a paraguayos (los únicos que nos dieron guerra: 0-0 en
Barranquilla y 1-1 en Asunción), peruanos (1-0 en Lima y 4-0 en Barranquilla) y
argentinos (2-1 en Barranquilla y el 5-0). Al Mundial fuimos hinchados de tanta
confianza que teníamos, hablando mierda por aquí y allá, sacando pecho por
hechos inocuos e inefectivos como el hecho de haber puesto a sufrir a Argentina
(a los paraguayos se les congeló el pecho y no pudieron ganarle a Perú en Lima
en el que fue el único punto de los paisanos de Stephanie Cayo en esas
eliminatorias, victoria que los hubiera clasificado a ellos al repechaje) y
henchidos de la gloria de papel que dan las victorias en un montón de amistosos
previos más parecidos a una gira triunfal que a un proceso serio de preparación a un
Mundial. En Estados Unidos nos agarró Rumania (3-1) y los yanquis (2-1) y chao,
de nada sirvió la victoria ante Suiza (2-0). Pasemos rápido a lo que sigue, ya me dañaron el día (?)
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| La puta madre, cómo duele retroactivamente ver esta secuencia |
1998. Eliminados en Primera Ronda. Clasificamos de terceros en el recién estrenado formato de todos-contra-todos en una campaña que tuvo algunos instantes preocupantes. Porque comenzamos ganándole a todo el mundo de local y visitante hasta que nos frenó Argentina de local (1-0 con gol del "Piojo" López) y ahí se nos vino el mundo encima. Porque agarramos de ahí una racha nefasta de cinco partidos sin ganar que nos tambaleó la moral, hasta que nos recuperamos con el 1-0 a Ecuador en Barranquilla con gol del Pipa De Ávila con la famosa dedicatoria de gol incluída. De ahí se recompuso el camino y clasificamos al Mundial. En donde nos fue bastante regular no solo por los resultados sino por la falta de juego y el apestoso olor a "ciclo cumplido / se necesita cambio de generación" que dejamos a lo largo del Mundial. Comenzamos con la ya clásica (?) derrota ante Rumania (1-0), nos ilusionamos con el 1-0 a Túnez (gol de Leider Calimenio) en un partido inmirable y terminamos perdiendo con total justicia ante Inglaterra por 2-0.
2002: No clasificó. Fue un proceso de clasificación traumático y accidentado, en el que no nos ayudó el descaro de Luis Augusto "El Cheque" García al hacer sus vainas raras como técnico de la selección (digo, convocar al muerto del hijo hubiese sido menos visajoso, ¿no?) que determinó su salida en mitad del viaje. El designado para reemplazarlo fue el inmortal (?) Pacho Maturana (saliente técnico de Perú en esa misma eliminatoria) que a esas alturas ya demostraba estar más obsoleto que un beeper. La llegada del otrora exitoso técnico-filósofo resultó en un gran impulso moral y anímico. Pero para los contrarios: derrota 3-0 en Buenos Aires, derrota 1-0 con Perú de local, empate a cero con Ecuador de local, empate a uno en Montevideo. Ya en la penúltima fecha le ganamos de local a la débil Chile pero con los resultados ya nos tocaba el milagro de ganarle a Paraguay en Asunción por goleada y esperar que los argentinos (sí, eso de los que tanto hablamos mierda en el pasado) nos dieran la mano ganándole a Uruguay en el Centenario para aspirar al puesto de repechaje. Y no se dió: a pesar que la selección jugó el partido de su vida en un recuerdo de los viejos tiempos de Pacho y su combo (ganamos 4-0) en el Centenario a Uruguay y Argentina solo les faltó armar un picnic en mitad de la cancha para sellar su amistad. Lo increíble de todo es que estuvimos a un gol de pasar al repechaje por gol diferencia.
2006. No clasificó. Estábamos tan jodidos que le dimos, a pesar de los antecedentes recientes, la dirección técnica de nuevo a Pashow para clasificarnos al Mundial de nuevo. Semejante decisión pintaba para que nos saliera terriblemente mal y, efectivamente, así fue. Comenzamos perdiendo contra Brasil en Barranquilla, contra Bolivia en La Paz (4-0), contra Venezuela otra vez de local (1-0) y empatando contra Argentina también en el Metropolitano, resultados que terminaron eyectando a Pacho del cargo. Que fue reemplazado por el serio, discreto y mesurado Reinaldo Rueda, al que no le alcanzó la gasolina a pesar de haber hecho una campaña meritoria. Pero con el puesto de repechaje - al menos - asegurado nos desinflamos en los partidos clave de las antepenúltima y penúltima fecha: perdimos 3-2 en un partido dramático en el Centenario y empatamos de local ante la mediocre Chile. Otra vez a ir a ganar o ganar en la última fecha en Asunción y oootra vez a esperar que Argentina nos diera la mano. Y ooooootra vez pasó lo mismo que en 2002.
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| El gran Farid Camilo Mondragón Alí sintiendo la derrota más que los otros 21 |
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| Vergonzoso ver a ese horrible de la izquierda vestido con la camiseta de la selección. |
2010. No clasificó. Esta vez si quedamos lejísimo, lejísimo hasta del repechaje. De nuevo hicimos cambios a mitad del camino: comenzó dirigiéndonos el irascible pero serio Jorge Luis Pinto - que es un señor muy capaz pero en los compromisos grandes le va mal - y terminamos haciendo agua feo. La lección de fútbol que nos dio Chile en Santiago (4-0) fue el adiós de Pinto y la inminente necesidad llegada de un salvador: alguien con la personalidad y categoría necesarias para voltear una situación adversa. Pero en cambio trajeron a Eduardo Lara (?), con el que la selección nunca pudo encontrar el camino y terminó eliminada y bailada.
Cómo clasificaron: Con suficiencia. Y eso a pesar que por cuarta vez consecutiva (!!!) cambiamos de técnico en plena eliminatoria y dimos ventajas innecesarias, como jugar con Stefan Medina (?). Al gran Leonel de Jesús Álvarez se le echó como técnico (si era para aguantarlo tan poquito más bien nos los hubieran dejado en el DIM) luego de cuatro partidos en una campaña de reemplazo que, se dice, participó desde las sombras hasta el Presidente Sant*s (en serio). Fue reemplazado por José Néstor Pekerman, que con su trabajo serio, metódico y bien llevado encaminó al equipo a la clasificación en el segundo puesto de la tabla general.
Rivalidades: En realidad, no hay una fuerte. Los partidos contra Venezuela son más rivalidad de ellos contra nosotros que de nosotros contra ellos, lo que hace que a veces nos compliquen la vida.
Rivalidades: En realidad, no hay una fuerte. Los partidos contra Venezuela son más rivalidad de ellos contra nosotros que de nosotros contra ellos, lo que hace que a veces nos compliquen la vida.
Clubes más importantes: Millonarios, América y Nacional son los clubes con más reconocimiento del país. Ahora mismo el primero y el segundo están en capa caída (más el América que el Mishos), por lo que los flashes (?) se los lleva el club verde de la capital.
Jugadores históricos: Tal vez para nuestros lectores en Cochabamba, Ulan Bator o Dnepropetrovsk los que ponemos acá abajo no son todos "históricos" en el sentido mundialista de la palabra. Pero ellos son los que componen, en gran medida, el pequeño libro de la historia colombiana en Mundiales. Por ejemplo: El gran "Guajiro" Iguarán no se lució en el único Mundial al que fue, en Italia 90. Pero fueron sus goles y sus huevos del tamaño de los arenales de la Guajira los que nos impulsaron al Mundial. El "Palomo" Usuriaga nunca jugó para la selección en mundiales siendo figurón en los clubes donde brilló; pero cómo dejarlo si fue gracias a él que clasificamos a Italia 90. Marcos Coll es una gloria del fúbol barranquillero y de la selección en tiempos en los que nos bailaba todo el mundo. Ya también es el único que ha convertido un gol olímpico en mundiales de fútbol.
DT históricos: En los cuatro mundiales que hemos jugados nos dirigieron tres técnicos: Adolfo Pedernera (1962), Pacho Maturana (1990 y 1994) y Hernán Darío "El Bolillo" Gómez (1998). El más cercano a técnico histórico es Pacho, al que sus cagadas posteriores no nos deben quitar de reconocerle que gracias a él dejamos de ser un equipito a ser uno que no ganaba nada pero que al menos asustaba (?).
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| El gran Willington Ortiz, cuando aún no era "El viejo Willy" |
Historial mundialista contra rivales del
grupo. Nula. Nunca hemos jugado contra Japón, Costa de Marfil o Grecia.
Grandes hazañas mundialistas: Colombia debe ser la única selección en la historia que tiene más hazañas mundialistas que victorias en Mundiales (?). Hay dos que se destacan sobre el resto: la primera es el 4 - 4 contra Unión Soviética en Chile 62, después de ir perdiendo 4-1 y con gol olímpico incluido. La historia que le contaban a los niños de mi generación es que fue tan impactante ese partido que los soviéticos se colocaron en el uniforme el logo CCCP significando "Con Colombia Casi Perdemos", historia que era creída por la ingenuidad de uno pero que comenzó a tambalear a medida que uno veía cosas como los cohetes soviéticos con el mismo logo. La otra es el 1-1 contra Alemania Federal en un partido revestido de épica para nosotros, con gol en tiempo de descuento
Imperdible los últimos minutos del 1-1 contra Alemania Federal. Gracias a Leonel (que recuperó el balón decisivo), al Bendito Fajardo (que tocó y trianguló con el Pibe), al Pibe (que la tocó y metió ese pase monumental) y a Freddy (que la metió como debía ser) por estas lágrimas.
Porcentaje de dabilidad de las hinchas: hasta hace unos 20 años era fama (?) que las tribunas de los estadios donde jugaba la selección estaban pobladas principalmente de señores barrigones y bigotudos y de señoras o de mediana edad o de edad indescifrable bajo la máscara de maquillaje y laca. Ahora el tema cambió y las aficionadas colombianas tienen un porcentaje de dabilidad bastante notable.
Jugadores a mirar: Apostamos por James Rodríguez, al que ni siquiera el tener un DT obtuso en el Mónaco le quita el brillo que tiene. De Falcao no hablamos porque va a llegar bastante justo al Mundial. Ah, y no sabemos si Pekerman recapacitará sobre su absurda decisión de no llevar al Pipe Pardo (?).
DT actual: José Néstor Pekerman.
Perspectivas: Buenas. Nos tocó un grupo clasificable pero no demasiado. lo suficiente para no creernos en segunda ronda antes de jugar. Estamos para llegar al menos a cuartos, pasa que Inglaterra o Italia...




















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