Por éstos días en que cualquier grano salido en la oreja derecha es noticia, siempre y cuando se publique en las-redes-sociales, lo que armó revuelo en cibercafés, cibersitios y ciberpuestosdefrito fué la columna en El Heraldo de don Chelo de Castro, venerable periodista barranquillero que empezó su carrera cubriendo los Juegos Olímpicos del 720 en Halicarnaso. Dicha columna, como todos saben, derrama dosis inesperadas de tanta mala leche que hace parecer los tuiteos de Ur*be como un libro de Paulo Coelho: toda dirigida a los habitantes de esa lejana ciudad llamada Pasto. Nos imaginamos que don Chelo una tarde cualquiera tuvo que haberse despertado de su siesta enfarragado, emputado, abogatado, consternado: enseguida llamó a su secretario particular y le dictó, apuntalando con golpes de bastón, la columna de la semana llena de escupidas al aire: pastusos hijueputas. No don Chelo, eso no se lo aceptan. Cómo no: pastusos de mierda, si me acuerdo que cuando mi general Bolívar incitó a la revolución, los bellacos querían quedarse del lado del rey chapetón. Don Chelo, eso pasó hace mucho tiempo. Qué mucho tiempo ni qué carajo, si me acuerdo como si fuera ayer, pelao marica, apuesto que eres chapetón, que viva la Nueva Granada. Y don Chelo se levanta y empieza a lanzar bastonazos a troche y moche (?), botando bada vidriosa y espesa guardada desde la guerra de los mil días, destrozando la radiola y el biombo que estaban como nuevos, ajeno a los gritos de la lora y las empleadas de la casa.
Chelo de Castro es el que está al lado de Idi Amin (?)
La columna que habla mal de los pastusos, oh, cómo se atreve.
La columna se puede definir en una venenosa y quejumbrosa invectiva en la que se recalca que, aparentemente, el país está tan atrasado que no se ha dado cuenta que Barranquilla (cuyas calles en invierno la permiten llamarla Venecia sudamericana) es el vórtice político, económico, futbolístico, cultural y hasta ario (?) del país. Para no darle tantas vueltas al tema, y con la ayuda de la Unidad de Sociología Inducida de LMDF, los puntos más ásperos de la polémica columna los resumiremos a continuación:
Los pastusos son brutos: de los pastusos que he conocido en mi vida, el primero que se me viene a la memoria es uno de dos hermanos que vivía en una pensión en la que yo estuve en mis días de la Universidad. El muchacho era más chichipato que juguete de piñata, y a nadie le caía bien. Un día entre todos los de la pensión decidimos comprar un pastel para celebrarle el cumpleaños a la vieja dueña de la misma; él dijo que le parecía buen gesto y exigió que pusieran bien grande su nombre en la tarjeta. Al final, una vez entregado el regalo, no quiso dar la cuota porque "yo dije que me parecía un gesto bonito, no que iba a dar plata, pues". ¿Bruto? Brutos nosotros, por confiar en ese vivo...
La razón de lo anterior (o sea, que los pastusos sean brutos) es por la falta de oxígeno de Pasto: Si es por la falta de oxígeno, en Bogotá (que está a dos mil y pico más cerca de etcétera, y donde el smog cubre hasta las papas rellenas) todos fueran brutos. Y no: sólo los barra bravas.
Ni Pasto ni Tunja deberían tener equipo profesional: Ahí si no estamos de acuerdo. Parte de las ventajas del fenómeno del fútbol es que ciudades recónditas, tristes y en completo estancamiento social desde la Colonia, tengan equipos de fútbol que los permitan integrarse al país y (atájenme, que me estoy yendo a la mierda (?)).
Los de la Dimayor son tan brutos como los pastusos: Hombre, respeten a los pobres pastusos.
En Pasto llueve agüita azucarada (?????????): aquí no sabemos qué carajos quiso decir don Chelo. Probablemente ésta frase fue un delirio gagá del pobre viejo (“Mija, mija, tráeme el agüita azucarada….cuando era niño mi nana (?) me servía agua con azúcar…. Dios, te estoy viendo… el Fútbol…es el ángel de la muerte, ese es… la lluvia…lluvia de agua azucarada (?))
En Conclusión:
En Conclusión:
¿No les parece que, ya con cabeza fría, emputarse por una columna de un señor con mil doscientos años, y que está menos cotizado que una acción en Megaupload, es bastante futil?. Más bien los pastusos (y los ofendidos ex-situ (?)) deberían tomarlo como una humorada. Porque, como decían por ahí: en SoHo, por ejemplo, se publican cosas más ásperas y ofensivas en cada edición. Pero como es SoHo, que es muy cool y muestra muchos coolos (?), muchos se ríen y celebran las ocurrencias de cualquier Chelo de Castro, pero 80 años más joven, y tal vez, menos sabio.
No jodamos más.





