miércoles, abril 02, 2008

Mi historia bizarra: El Calvo

Nunca le robé camisetas a algún jugador en medio de una vuelta olímpica. No salí en fotos de algún partido en el periódico. Nunca he tomado ron con algún futbolista famoso, ni fuí amante (?) de la hija de algún técnico de élite. Pero el fútbol me ha dado algunos pequeños momentos bizarros que, en un arranque único de extroversión (?) quisiera compartir con ustedes. No he vivido grandes historias, son más bien parientes cercanas a las veces que se pone uno a tomar aguardiente afuera del estadio con el hermano después de un partido, comiendo gallinas amarillentas y orejas de puerco, o las otras donde lo levantan a hielazos y cáscaras de naranja en el Eduardo Santos o en el Metropolitano. Ahí les va una, y me disculpan por abrirles mi corazón a ustedes (????).
El calvo hijueputa
Soy tan de malas que el Sudamericano Juvenil más medio huevo que hubo en toda la historia fue casualmente el único que me tocó ver en vivo y en directo: en vez de Romario, Ruben Sosa, Messi o Esnaider, me tocó ver al Chico Restrepo, Nixon Perea y a Arley Dinas en Medellín en el 92. La cosa fue que con mi hermano y unos amigos fuimos a ver el debut de Brasil frente a Bolivia, esperando deleitarnos con un tremendo festín de goles de la verdeamarelha, de aquellos que acostumbra meter normalmente en estos torneos contra los hermanos (?) del altiplano. Aspirábamos en concreto ver la nueva figura brazuca para en unos años decir "Yo ví, YO VÍ, a Caremondinho cuando era un pelaito jugando en un sudamericano...". No esperábamos salir defraudados, porque los brasileños por una cuestión de superioridad hormonal acostumbran a enterrarle más de 6 a venezolanos o bolivianos en cualquier campeonato de estas categorías.
La triste y gris realidad fue que el partido fue más aburrido que ver secarse una pared recién pintada: 1 a 0 y de hambre. Los brasileños después del gol a los 5 minutos se dedicaron a guardar energías para tiempos mejores, y los bolivianos demostraron ser más inofensivos que una gambeta del Pepe Portocarrero.
El público (sin exagerar eramos como 100 en toda la tribuna Oriental) estaba cagado del frío y del aburrimiento ante ese bodrio de partido, y para matar el tiempo empezamos a reirnos con las cabriolas (?) de los delanteros bolivianos: el 9 de ellos sin mentir debía tener como 30 años, se le notaba a leguas no solo por la cara (igualita a la del Cachaco Rodríguez) sino por una barriga que suponemos le añadía potencia a su pique (?). Estábamos en ese plan al minuto 40 más o menos, cuando un pelao de unos 17 años que estaba en un combo de gente a 10 metros de nosotros, se paró de repente y gritó a voz pelada y a todo volumen, sin razón alguna o motivo conocido, en un acto de catartasis (?):
-¡¡¡¡¡¡ÁRBITRO HIJUEPUTAAAAA!!!!
El "árbitro hijueputa" era el difunto Juan Francisco Escobar, juez paraguayo cuya calva y gorda figura (por acá lo alcanzan a ver) adornó las canchas sudamericanas en los 80 y 90 repartiendo tarjetazos preferencialmente a los equipos visitantes. Ese partido estaba oficiando de Juez de Línea del lado de Oriental y claro, como el estadio estaba vacío, escuchó perfectamente la puteada: se dió vuelta extrañado y nos miró a la tribuna, inquisitivo. El pelao con la misma le gritó al mismo volumen haciéndole el gesto de "Todo bien" con la mano:
-¡¡¡¡¡¡BUENA, PAPÁAAAAA!!!!
Todos inmediatamente nos cagamos de la risa: incluso el paraguayo esbozó una tímida sonrisa y volvió a su labor. Pero ya desde allí el partido no fue igual: a la siguiente jugada cobró un fuera de lugar contra los bolivianos, y enseguida le llovieron puteadas desde los 4 costados de la cancha: "!!!Calvo hijueputaaaa!!!", "!!!Calvo malparidoooo!", "!!!Calvo gonorrrrreaaaa!!!". Y todo el mundo cagado de la risa como unas viles güevas. Y cuando sonó el silbato del entretiempo, todos los 200 del estadio gritamos a coro: "!!!Calvo hijueputaaaaa!!!!!" como si fuera el Atanasio lleno de 45.000 personas en una final con robo incluído...
Lo mejor fue en el Segundo Tiempo. Cualquier jugada que pitara el central, cualquier saque de banda, cualquier foul de uno u otro equipo, era seguido por el grito espontáneo de "!!!Calvo hijueputaaaa!!!!, "!!!Calvo malparidoooo!!!!!!", o "!!!Andate a robar a otro lado calvo hijueputaaaa!!!!!!!!" . Unidos como un solo hombre, la hinchada (?) se dedicó a putear al árbitro tuviera que ver él o no en cualquier jugada, incluso a la hora de los cambios. El pobre paraguayo estaba achantado, porque hasta el árbitro central se le cagaba de la risa. No más que nosotros en la tribuna, lo juro.
El clímax fue cuando alguien se le ocurrió cantar. Ahí todos unidos cantando "Ole, ole, ole, olaaa-Que güeva el calvooo, Que güeva el calvooo...", al ritmo de un cántico del DIM o "Caalvooooo!", al son de una canción de Nacional, con una pasión mayor a la de cualquier clásico de los 90. El calvo, digo, el juez de línea paraguayo nos miraba de vez en cuando con cara de "Colombianosdemierdacuandometoquedirigirloslesrompoelojete", pero más pudo la pasión de la fanaticada (?) que su putería y se aguantó todo el partido.
Con el pitazo final Escobar fué despedido con las puteadas de una afición que hasta, juro que es verdad, se montó a los alambres a mentarle la madre y recordarle su condición de alopésico (?), todo en una misma frase. Ignoro si algunos lo esperaron a que saliera del camerino para darle el último adiós ("Suerte, calvo hijueputa")...mi hermano, mis amigos y yo nos fuimos a pie a la casa, porque pudo más el frío. Pero ese torneo de mierda no solo tuvo la virtud de presentar al mundo a Leonardo Fabio Moreno (?) sino la de darme a mí una de las noches más bizarras que me ha dado el fútbol...

10 comentarios:

  1. Juajeje, buenísima don YSEC , como siempre(?). Caremondinho jejeje. Hay que estar muy desparchado para ir a ver un partido de esos, y dedicarse a putear al árbitro. Pero bueno lo importante es que la paso bien, y que gracias a usted y sus amigotes siempres se nos desquitan los árbitros en los torneos internacionales(?).

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  2. Bueno, analizando lo que dice kristopher.. y yo pensando que el problema de que nos metieran árbitros como Amarilla era por cosas de la federación... gracias don Carlos! (?)

    Gracias por alegrar la noche con este artículo don YSEC, jaja!

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  3. Oiga, YSEC, antes de quedarse alopéCico, siga sacando sus recuerdos bizarros: más, teniendo en cuenta que mi primera vez en un estadio (?) fue en un bodrio Millos - Unión. Viéndolo en retrospectiva, podría hacer una entrada al respecto...

    Jeje, ya tengo la idea de la entrada de mañana. Gracias, YSEC!

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  4. jajajaja... buenísimo!!

    Me acordé de uan vez que fui al Campín a ver Chicó - América y me la pasé putando a Encizo. Le grité tanto al infeliz ese que al final podría decir que para ese sector de la hinchada era más espectáculo la puteada que el partido (bien malito por cierto).

    Ese día saqué todo mi repertorio insultístico. Puetaba al man hasta cuando la cagaba era un defensa o el árbitro. Pero lo hp fue que al final ganamos... 1-0 con gol de Encizo!!. Estaba tan cerca y tan seguro de que el man ya me tenía bistec, que me dio hasta susto que al güevón ese le diera por celebrar entrando a la tribuna a cascarme.

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  5. Leonardo Fabio Moreno sin duda fue el caremondinho del futuro, asi que no perdio del todo su tiempo don YSEC.

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  6. jajajajajaja YSEC que historia tan sabrosa, me acordó una vez que fui a ver con mi hermano Santa Fe - Junior un miércoles por la noche y había como 1000 personas en todo el estadio, en el Junior tapaba Robert Siboldi y durante todo el segundo tiempo los pocos hinchas que estábamos en oriental le gritábamos al tipo ¡¡¡¡SIBOLDI, SIBOLDI!!!!! y el man volteaba a mirar a ver quien era porque el partido era un 0-0 sin opción alguna e gol,y cuando apenas el man miraba hacia oriental todos le gritábamos "HIJUEPUTA", al final del partido (minuto 90 +1) Mao Molina cobró un tiro libre que se le paso a Siboldi y Santa Fe ganó 1-0; también me acorde un partido en el cual el Tren Valencia se la pasó cayéndose durante gran parte del partido y un tipo ofuscado le gritó "TREN LE FALTAN MAZAMORRA EN ESAS PATAS", después el Tren hizo dos goles al Cúcuta de aquellos sótanos de los 90's

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  7. Sin ánimo de ofender, pero el abuso y mal uso de la palabra "bizarro" debe ser corregida. Bizarro no significa extraño, significa valiente o generoso. Éxitos

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  8. Jajajaja caremondinho genial, me siento en el panamericano, oye pero definitivamente ese calvo se gano un cupo en el cielo alegrando a una pobre hinchada muerta de aburrimiento y frrrrrrrrrrio

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  9. Muchachos no me echen el muerto de las clavadas que nos pegó la Conmebol con los árbitros...yo era muy joven e irresponsable (?).

    Gracias Hellraiser por la corrección, no sabía. Pero nosotros utilizamos la palabra "bizarro" en este concepto: http://es.wikipedia.org/wiki/Bizarro

    Bacanísimas las historias que cuentan, muchachos.

    Beatrix, me hiciste acordar el viejo Liceo Panamericano, el que quedaba cerca del centro. Y en cuanto al árbitro te cuento que lo que sufrió esa noche pudo darle un lugar en el cielo, pero la tarjeteadera que pegaba ese man en las Copas sudamericanas era impresionante, y sobre todo jodía a los visitantes al por mayor, por lo que de pronto estará en el Purgatorio o en el Limbo (?)

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  10. jajaja, Caremondimho, por aca hay un pelao al que se le da tan magnifico nombre jejeje, a veces le decimos pendejinho...en fin.

    Gracioso, todo un estadio unido por una calva.

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