domingo, agosto 11, 2013

En LMDF también hay espacio para la literatura: La Metamorfosis de Bocanegra

Una mañana, tras varios días de rumores intranquilos, Daniel Bocanegra se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía una camisa verde, estrambótica, dividida por unas difusas rayas en forma de código de barras, sobre cuya tela destacaba el signo "Po$tobon". Sus dos patas, ridículamente largas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.

«¡Ole! ¿Qué me ha ocurrido?» pensó.

No era un sueño. Su habitación, una auténtica habitación humana, permanecía tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas. Por encima de la mesa, sobre la que se encontraba extendido un par de guayos - Bocanegra era jugador de fútbol - estaba colgada aquella foto que hacía poco se había tomado con los compañeros de su equipo, todos vestidos de rojo. Representaba a un grupo de amigos, todos abrazados, y de transfondo un grupo de hinchas que hasta hace poco lo vitoreaban por sus actuaciones en la cancha.

«¿Qué pasaría -pensó- si durmiese un poco más y olvidase todas estas huevonadas?»

Pero esto era algo absolutamente imposible, porque estaba acostumbrado a dormir del lado derecho, pero el gran bulto de billetes que tenía en su bolsillo le impedía ponerse de ese lado. Aunque se lanzase con mucha fuerza hacia el lado derecho, una y otra vez se volvía a balancear sobre la espalda, tan grande era el fajo. Lo intentó cien veces, cerraba los ojos para no tener que ver las patas que pataleaban, y sólo cejaba en su empeño cuando comenzaba a notar en su interior una opresión leve y sorda que antes nunca había sentido: algunos que la tienen lo llaman conciencia.

«¡Dios mío! -pensó-. ¡Qué profesión tan dura he elegido! Un día sí y otro también de viaje. Los esfuerzos profesionales son mucho mayores que los de un trabajo de verdad (?), y además se me ha endosado este ajetreo de viajar, el ganar cien veces más que un colombiano promedio, el estar al tanto de los empalmes de avión, la comida lujosa y balanceada, una relación humana constantemente cambiante, nunca duradera, que jamás llega a ser cordial. ¡Que se vaya todo al diablo!»

Sintió sobre el vientre un leve picor, con la espalda se deslizó lentamente más cerca de la cabecera de la cama para poder levantar mejor la cabeza; se encontró con que la camisa de rayas ya estaba ocasionándole la consabida urticaria, y quiso palpar esa parte con una pata, pero inmediatamente la retiró, porque el roce con esa tela le producía escalofríos. Tomó su celular y se puso a curiosear en sus cuentas de twitter y facebook.

«¡Dios del cielo!», pensó.

Los rumores de su inminente salida del Medellín habían comenzado a circular. «¿Es que no se han creído que es otro humo?» Creía que los tantos rumores falsos que sonaron acerca de la bolsa de jugadores del club habían confundido a la gente acerca de sus intenciones. ¿Qué iba a hacer ahora? El movimiento que tenía planeado debía hacerlo con sigilo. ¿Qué pasaría si le echase el muerto a su representante? Pero esto sería sumamente sospechoso, porque ya Falcao quemó ese cuento más ficticio que un reinado de belleza. Mientras reflexionaba sobre todo esto con gran rapidez, sin poderse decidir a abandonar la cama, tuitearon cautelosamente en su cuenta.

-Mosstro -dijeron (era la hinchada)-, faltan cuatro días para iniciar el torneo. ¡¡¡No nos vas a dejar tirados, pues!!!

¡Qué dulce voz! Bocanegra se asustó, en cambio, al contestar. Escuchó una voz que, evidentemente, era la suya, pero en la cual, como desde lo más profundo, se mezclaba un doloroso e incontenible falseto, que en el primer momento dejaba salir las palabras con claridad para, al prolongarse el sonido, hablar desparpajadamente de tal forma que no se sabía si se había dicho la verdad. Bocanegra querría haber contestado detalladamente y explicarlo todo, pero en estas circunstancias se limitó a decir:

-Yo del Medellín no me voy.


Bocanegra, sin embargo, estaba mucho más tranquilo. Sus palabras resultaban ininteligibles, aunque a él le parecían muy claras, más claras que antes, sin duda porque ya se le iba acostumbrando al sonido del tintineo de las treinta monedas; pero lo importante era que ya se habían percatado los demás de que algo anormal pasaba con él y los rumores no cesaron. Se sintió aliviado por la prontitud y energía con que la gente le comió el cuento. Se sintió nuevamente incluido entre los jugadores respetados por la hinchada. Pero sabía que esto no iba a durar, que tarde o temprano tenía que salir a  mostrarse.

Bocanegra se acercó lentamente a la puerta. Respirando profundamente dijo para sus adentros: «No he necesitado a la hinchada, a mí lo que me sirve es el billete, nada más», y se preparó para abrir la puerta del todo y mostrarse tal cual como era. Todavía estaba absorto en llevar a cabo aquel difícil movimiento y no tenía tiempo de prestar atención a otra cosa, cuando escuchó a la hinchada del Rojo lanzar en voz alta un «¡Ay, mirá a esta gonorrea!» que sonó como un silbido del viento, y en ese momento vio también cómo aquella retrocedía pasmada, con un gran gesto de repugnancia en su rostro. Lo habían visto.

A Bocanegra el gesto finalmente, le valió huevo. Asió su camisa de rayas, tomó aire y salió finalmente, a mostrarse al mundo: era un insecto gris y nauseabundo de color verde dólar.

Sólo cuando ya había llegado a la oscura guarida de ese club advirtió que lo que lo había atraído hacia ella era el olor a algo tangible, porque allí había una maleta en la que abundaban montones de billetes

8 comentarios:

  1. Ídolo, maestro, Í-DO-LO.

    Yo quisiera saber qué clase de metamorfosis tuvo Wason Rentería, del negrito correlón y alegre de Chicó al muerto displicente y perezoso de azul...

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  2. Genial maese, estupendo relato.

    Esta historia es traída a ustedes gracias al centro cultural futbolístico de twitter, llamado @BlogVerdolagaUS (?)

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  3. Jajaja, que amargo pero muy buen relato

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  4. This BlackMouth is a motherf...cker... Gonorreation, pirobation, fake, double face. Espero que le hagan una fractura a este guy.

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  5. En la historia faltó el empresario, cómplice de Jetanegra en esta vil mentira. El que ayudo en la filmación de esta pelicula, de las supuestas ofertas del fubtol mexicano, como si un equipo del exterior no tuviera para pagar una recesion de contrato.

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  6. recesion de contrato... no seas bruto....es recision de contrato, del verbo rescindir. lo que vos tenes es una recesion de actividad neurologica en tu cerebro.

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  7. Pabre YSEC...

    Pero hablando en serio (?), decenas y decenas de jugadores han ido y venido de ambos lados paisas, unos sin duda transferencias más sonadas, y otras de las que seguramente no nos habremos dado cuenta de que sucedieron. Si hasta hubo un Independiente Nacional, aunque sé que en un contexto, tiempo y motivos diferentes, y no pasó nada, pero nada eh (?).

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