sábado, agosto 01, 2009

Grandes pecheadas (lechoneadas/cagadas) del fútbol mundial - Vol II: El Deportivo La Coruña y el Penalty de Djukic en 1994

El que diga que nunca se ha cagado jugando fútbol miente: yo me acuerdo de una vez en la Universidad en que salí elegido por descarte (nunca había arquereado antes) como el arquero del equipo de microfútbol de la Facultad. Los 3 primeros partidos jugamos con muertos peores que nosotros y mantuve mi arco con unos respetables números de arquero confiable, lo que me dió, como a los jugadores argentinos que llegaban a Colombia hasta hace 20 años, una confianza báaarrrrbara. Además me dió alas para soltarle unos cuantos dardos bien dirigidos a una primípara que venía haciendo estragos entre las hormonas de todos, con lo cual me empecé a sentir algo así como un Gianluigi Buffon criollo.
El partido definitivo de pase a la siguiente ronda íbamos 9 a 3 ganando fácil, y yo ya estaba haciendo planes de salir del anonimato dedicándome a una carrera llena de fútbol, dinero fácil y viejas ídem... cuando me metieron 2 goles facilitos en menos de un minuto, por exceso de confianza. Ahí no sé qué me pasó, si fue que se me vinieron juntos los terrores de antaño, el exceso de paja, la falta de continuidad, el hecho contundente de ser colombiano y los recuerdos de actuaciones de Ormeño Gomez, Walker Cuesta u Omar Franco... el caso es que sentí que las huevas se me iban a la garganta y los miembros (todos) se me engarrotaban (bueno, no todos en realidad...), y como consecuencia me tocó ver como nos empataban 9 a 9 (se, cada tiro al arco era gol...)!!! Luego de ese desastre perdí el puesto de titular en el equipo, el de suplente y hasta el de invitado a ver los partidos. La primípara se enfiestó en la siguiente rumba con el malagente-picao de la carrera y yo pensé por un momento en dedicarme a la profesión que toman los que no saben jugar al fútbol. Después lo pensé mejor y no me dediqué al periodismo.
Me acordé de ésto ahora que saco la segunda entrega de la saga que ha tenido en vilo a medio país: Las grandes Pecheadas/Cagadas de los equipos que han rozado la gloria y ésta se les escurrió en medio de una catarata de churria. La primera entrega generó tantos mails desde todas partes del mundo conocido que decidimos sacar más posts al respecto. Bah, ya lo habíamos decidido antes, pero el punto es ése. Hoy (recítese con cara y voz de Walter Safarian, o mejor dicho, con cara y voz de idiota) nos acordaremos de aquel año tenebroso (en lo futbolístico) de 1994, cuando un mes y medio antes de que la Selección Colombia se encargara de mandarnos la fé a todos a la mismísima mierda en ese decepcionante verano en tierras yanquis, España fué testigo de la cagada más grande acaecida en un torneo de Liga en su historia, protagonizada por Deportivo La Coruña y su capitán, Miroslav Djukic.

Los inicios del SuperDepor

Los que hoy dicen "Hey, qué jodido está el Deportivo" no se acuerdan que apenas hasta 1993 es que empiezan a figurar en el torneo de Liga. Hasta ese año el Deportivo era como la popularidad de Antanas Mockus: subía y bajaba pero nunca destacaba un carajo. Fue en 1991 cuando el club gallego ascendió a Primera para no bajar más hasta hoy, y forjar la etapa más exitosa de su historia (que incluyó una Liga en el 2000). Para 1993/1994 El Depor formó un combo bastante respetable, que incluía a los campeones del mundo en USA 94 Bebeto y Mauro Silva, al hispanobasileño Donato, Fran, Manjarín y su defensa, el (entonces) yugoslavo Djukic, que inspiraban bastante respeto bajo el comando de Arsenio Iglesias. Los gallegos arrancaron con todo, sólo seguidos de cerca por Barcelona y mucho más lejos por Zaragoza y Real Madrid, que en esa época era todavía un club de fútbol y no un híbrido entre Hollywood y las pasarelas de Milán.

Bebeto en sus días felices en el Deportivo

A medida que avanzaba el torneo los coruñeses se emocionaban, inflaban más el pecho, se la montaban más a los de Compostela y Celta de Vigo (me imagino a los barras noventeros gallegos "Sois o hixo bobo do Galixia putos amargos") y se ilusionaban con alcanzar el primer campeonato de su historia, porque el Depor en base a un trabajo solidario y rocoso y la inspiración de sus figuras agarró la punta y se le escapó a su escolta, el famoso Dream Team del Barcelona con (de pie por favor) Koeman, Sergi, Pep Guardiola, Amor, Begiristain, Romario y Stoichkov, entre otros, comandados por (sigan de pie) Johan Cruyff (ahora sí sentarse). Faltando 12 fechas el Depor visitó a Barcelona en el Camp Nou llevándole 6 puntos de ventaja (en esa época aún se daban dos puntos por victoria), y si ganaban o empataban practicamente la Liga era suya, pero perdieron feo por 3 a 0. "No importa caraxo, tenemos quatro puntos de ventaja". Sólo tenían que mantener el ritmo y de todos modos le dejaban al Barça la titánica labor de ganar todos los partidos que le restaban y esperar que a los deportivistas les diera el cagazo. ¿Seria que sí les iba a dar?

O ríos da churreteada
¡Parecía que sí! La famosa frase (atribuída como a 24 técnicos distintos en el mundo) que "Los equipos chicos ganan partidos, los grandes campeonatos" comenzó a flotar en el aire, cuando el Depor se empezó a quedar sin gas a partir de ese partido: 3 empates seguidos contra Zaragoza y los posteriormente descendidos Osasuna y Valladolid hicieron que el Barça les descontara 2 puntos más y que el Cagómetro se instalara cómodamente en la playa de Riazor afectando a todos los aficionados coruñeses, que ahora sí veían el asunto más difícil de lo que suponían en sus eufóricos delirios. Típica situación de equipos no acostumbrados a ganar: cuando sienten la gloria cerca ruegan que todo se acabe rápido y el ansia no los deja respirar bien. No sé porqué me acuerdo de los deportistas colombianos en general...
Pero el Depor se repuso y después de ese gaffe agarraron ganas (huevas) y ganaron sus 5 partidos de las jornadas 30 a la 34 (par de goleadas incluídas), mientras que los culés ganaron 4 y empataron 1, con lo que otra vez agarraron 3 puntos de ventaja. De nuevo la euforia se desató en La Coruña...pero oh, esfínteres aflojados: en las 3 fechas siguientes el Depor empató ¡¡2!! veces mientras que Barcelona ganó sus partidos, lo que hizo que en la última fecha el Depor tenía un solo punto de ventaja sobre el Barcelona. No me alcanzo a imaginar cómo fueron esas últimas doce jornadas en esa temporada en La Coruña. Nadie trabajaba: ¿quién mierda iba a producir, si de lunes a jueves se hablaba del partido anterior, y el viernes de la próxima fecha? ¿Cómo sostener una conversación coherente con la mujer sin decir cada 5 minutos "Vamos, que este campeonato es nuestro, coño!!", y por consiguiente la señora lo mande a uno a la xingada terminando todo el mundo en un bar comentando nerviosamente el andar del equipo en el campeonato? Yo si fuera sociólogo y tuviera de nick EuSonOCarlos hiciera plata con un estudio sobre este tema.

Tener a estos de escolta era más complicado que ser el asesor de imagen del Tino Asprilla

¡Y se vino la última fecha! El Depor jugaba de local ante Valencia, mientras que Barcelona lo hacía en su casa contra el Sevilla, ambos rivales sin nada que perder o ganar. Bueno, no necesariamente: inmediatamente después de conocidos los resultados de la penúltima fecha comenzaron a volar rumores de incentivación y bonificaciones cuantiosas para que el Valencia o Sevilla ganaran o se relajaran (dependiendo del interés de cada quien obvio) en sus respectivos partidos. No sé de donde salieron esos rumores, si todos sabemos que los futbolistas son todos honestos trabajadores en los que prima la ética y la deportividad por sobre el dinero...eh... Prosigo (perdón por romper el hilo de la historia, pero es que las carcajadas por esa última frase no me dejaban...). Decía que se rumoreaba fuertemente que ambos aspirantes al título vaciaron sus cuentas con tal que Valencia y Sevilla se comportaran de tal o cual manera para favorecer a alguno de los favoritos. No sabemos fehacientemente qué hizo el Sevilla, puesto que le tocaba la más fea contra el poderosísimo Dream Team en el Camp Nou, que es como si mandáramos al Rionegro a jugar contra un Milan necesitado de la victoria en el San Siro y les digamos "si mantienen el cero en el arco, se ganan 10 millones de pesos cada uno": no hay incentivo que valga así sea que jueguen con 15. Lo que sí se vió ese 14 de Mayo en el estadio de Riazor fue a un Valencia que disputaba cada balón como si le fuera la vida en ello (?), como si fueran ellos y no los del Depor los que estuvieran peleando el campeonato.

¿Y El Depor? Como se imaginarán: nerviosos, acogotados, desesperados, furibundos, cagados. Atacaban sin orden ni concierto (?), lo que sumado al e$píritu deportivo del Valencia conducía irremediablemente a un empate a Cero. ¿Y el Barcelona? Luego de un inesperado gol del Sevilla al inicio del partido hecho por un tal Cholo Simeone (que ilusionó por un instante a la fanaticada coruñesa) y de finalizar el primer tiempo perdiendo 1 a 2 se dejó venir con el rodillo y goleó sin piedad a Sevilla 5 a 2. Tanta fluctuación en el marcador remecía de su sitio a los corazones de los aficionados en La Coruña (seguro los cardiólogos gallegos hicieron superávit por esos días), y peor: el gol no llegaba a pesar de los desordenados ataques deportivistas. Hasta que...

¡En el minuto 90 el árbitro cobra penal a favor del Deportivo! Uhhh, el final de liga esperado! Ahora sí, en el Camp Nou se escuchó un masivo "¡Hephf, que gonorreas!" (?) y ya comenzaban algunos a sacar sus pañuelos blancos para la típica pañolada. En toda La Coruña en cambio hubo una apretada masiva de asteriscos y gente que se abrazaba y gente que se levantaba y gente que no quería ver y viejas que gritaban y gente que rezaba y el caos absoluto. Si el Depor metía ese penal, ganaba el partido y era campeón. Si lo botaban se iba toda una temporada al carajo y se ganaban lejos un lugar de oro en el Libro Negro del fútbol mundial. A cualquiera de ustedes, de nosotros, de los seres humanos comunes y corrientes se le hubiera desmadejado todo si le tocara cobrar ese penal. ¿O no? Pero de futbolistas profesionales uno no esperaría eso. ¿O sí? El caso es que dice la Leyenda Negra que Bebeto no quiso cobrar ese penal, que se arrugó y se hizo el marica para no cobrarlo, y que le tocó a Miroslav Djukic, el puntal defensivo de ese equipo, cobrar ese tiro que podía representarle la gloria o la posteridad en charlas de café atizadas con motes como "cagón", "burro" o "hijoputa". Pero mejor veamos el video (hasta el minuto 2:59) que rememora todo este merequetengue:


Se, Djukic tiró un flan de leche al portero de Valencia, que celebró esa atajada (al igual que sus compañeros) como si hubieran ganado el título ellos. Algunos dicen que en realidad a Bebeto no le tocaba cobrar ese penal, que el que normalmente lo hacía era Donato (que había salido unos minutos antes) y que el siguiente en el orden era Djukic. Otros dicen que no: "Esa Liga la pierde el Deportivo, no se la hacemos perder nosotros" dijo años después el valencianista Gíner, que recordó que durante todo el partido Bebeto le dijo que "eran unos vendidos" y que "si no le daba vergüenza". Sigue Gíner: "Lo que son las cosas, cuando pitan el penalti me dirijo a él y le digo que ya lo tenían, que si era lo que quería ya lo había conseguido. Desapareció de mi vista, se escondió y lo tuvo que tirar 'Djuka'. Me jodió que se 'borrara' de esa manera". Ah, bue... lo cierto es que en los pies de Djukic quedó resumido todo el éxito de una temporada, que se fué al inodoro no tanto por eso sino por la imposibilidad de todo un equipo en asegurar el campeonato que unas fechas atrás lo tenían agarrado. Ese 14 de Mayo quedó clavado para siempre en la conciencia de cada aficionado deportivista, que nunca, ni aunque ganen 10 Champions seguidas se podrá quitar la frustración de haber tocada el cielo con la punta de los dedos.

El portero González entra en la historia negra del Deportivo y se gana unos cuantos duros

Djukic sale de la cancha después de la cagada

Historias aparte, este campeonato se recordará como el más dramático de la historia de la Liga, y se aseguró firmemente en su sitial de oro de las pecheadas/cagadas históricas del fútbol mundial. Así que cuando usted le toque una situación de éstas en el campeonato interempresarial, o en la liga del barrio, o en el colegio, en la U o hasta en una fiesta cuando le toque dar el paso decisivo para llevarse a la más buena de todas después que ésta le dirija un par de miradas sugestivas, recuerde éste suceso y dígase que, igual, todos la terminamos cagando...

Fuentes 1, 2, 3, 4, 5.

15 comentarios:

  1. Como siempre, excelente, don YSEC. Creo que esos fantasmas también los persiguieron en el famoso 8-3 que recibieron en Mónaco en una Liga de Campeones.

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  2. Antes que lo digan, la liga que pierde Real Madrid cuando los dirigía Queiroz no me parece lechoneada, porque tuvo más cara de cama al DT que otra cosa.

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  3. Como siempre maestro... EXCELENTE ARTICULO... y bueno, creo que eso de negar una cagada, es como negar la paja(?)

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  4. Excelente post don YSEC me acuerdo de un periodista español que decia que Bebeto huyo como la peste negra tras esconderse para disparar el penalty. Y quiza para un futuro post de lechoneadas/cagadas seria el de America contra Rosario Central en el 2001, porque no habra cagada de club colombiano en torneo internacional que no supere esa.

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  5. Muy buena reseña y completamente de acuerdo con Oscar: lo de América contra Rosario fue una vergüenza (y lo peor es quela viví en el estadio)

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  6. Excelente Crónica,Master....La verdad ese partido no tuve la oportunidad de verlo, pero ya viendo el video... que Orteada la de Djukic...Leyendo el post me acordé de la de Fabro en la Intercontinental contra el Porto....

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  7. Que buen recuerdo, en los tiempos en que el fútbol comenzaba a ocuparme tiempo completo... claro, sólo frente a los televisiores porque en la cancha nunca producí nada.

    Un dato adicional, Dukic llegaría al Valencia 3 años después y haría parte de la era dorada del equipo "che", cuando ganarían un par de ligas y lechonearon un par de veces en la final de la champions

    Que coincidencia, no? (?)

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  8. Don YSEC, cuando hablara de la lechoneada de Union Indulana en el 46...esa si que es de no olvidar.. Y pensar que ahora dizque "Rey de Copas"...

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  9. El 8-3 no fue lechoniada, fue más bien felación a lo profundo (e involuntario homejane cumpleañero a Dado Prso, delantero croata del Monaco), pero sí merece homenaje.

    Ese Depor siempre se me hizo curioso, creo que era de la época en que usaban números en la manga cual Acereros de Pittsburgh (?)

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  10. 100% de acuerdo con Link: el 8-3 no fue lechoneada. Ojo que no cualquier goleada en contra, campeonato perdido o final perdida es una lechoneada. Para eso tiene que cumplir con varias condiciones.

    Cómo por ejemplo, la que bien mencionan del América contra Rosario Central...

    Anónimo, aproveche que su condición de tal le permite lanzar impunemente dardos contra mi avanzada edad (?).

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  11. panchocristal8/04/2009 2:43 a.m.

    Excelente don YSEC, aunque un poco trillado habria que resenar el maracanazo, como ya habia sugerido enantes, madre de todos los cagazos.

    Revisando muy academicamente sus fuentes, es impresionante el rendimiento de la defensa gallega. Tiene que haber sido la valla menos vencida, muy pero muy pocos goles en contra, la mayoria concentrados en el periodo de las churrias.

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  12. que gran artículo don YSEC...ese Barcelona de entonces era un equipazo, el que disputaba la Copa De Campeones con el Ajax, con el Milan...lástima que en ese entonces sólo existíera la parabólica y no estuviera tan difundida...hoy nos tenemos que aguantar al homosexualyomechupoamihermana de guti o a cristiano tengomasbolsoslouisvuittonquemimama ronaldo...en fin...

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  13. Muy buen post YSEC... el resumen deja evidencia de una lechoneada de proporciones titánicas... todo servido para el campeonato, pero el cagómetro se activa cuando menos se espera.

    Caso aparte merece mi sufrido américa, el cual creo que es de los clubes colombianos que más ejemplos de lechoneadas puede tener... un ejemplo perfecto fue ese juego contra Rosario Central en cali...

    El público seguro que espera impaciente(?) por un buen resumen de la cuota colombiana en esta sección de LMDF

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  14. Siguiendo la línea de mi tocallo hincha del américa, sugiero como lechoneada local el Millos - Cali en los cuadragulares semifinales de la Mustang II del 2003, cuando los embajadores con el empate les bastaba para llegar a la final, comenzaron perdiendo 0 - 2, empatan en partido con gol de Tellez y Milton (!!!) Rodríguez anota el 3 - 2 faltando 5 minutos.

    La única vez que el fútbol me hizo llorar, a pesar de tanto fracaso.

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  15. panchocristal8/06/2009 2:18 p.m.

    El unico partido decente que jugaron Milticon y Breiner en sus insipidas vidas futbolisticas...

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