En ésta larguísima y sinuosa autopista en bajada (y lloviendo) llamada Eliminatorias el Mundial 2014, todo puede pasar: incluso que el que es elegido burro de una fecha por unanimidad de todos los sectores nacionales, sea el prócer al que todo el país tiene que besarle la pija en la siguiente. Lo cual es normal, teniendo en cuenta que con éste formato que impusieron los sabios de la Conmebol, la fecha 3 coincide con el nacimiento de tu hijo menor, y en la fecha 4 estás celebrándole la Primera Comunión (?). Las eliminatorias son más eternas que la Gira de Despedida de Vicente Fernández (hace como 10 años está despidiéndose), y así factores como los rendimientos individuales de las figuras, tienden a pesar menos que los resultados de un técnico que sabe trabajar, o que lo dejan.
Empecemos hablando de Colombia, y qué pena que les dañe el día. Porque los que estábamos tranquilos con la llegada de José "The Walking Dead" Pekerman (4.0 de calificación, en adelante a cada uno vamos a calificar. No, a ustedes no, idiotas (?)) ya tenemos más dudas que compañero de rumba de Jessy Quintero: no solo no se le ha visto la mano al técnico, sino que desbarató lo que mejor funcionaba del par de ciclos pasados: el (mode/periodistacriollo/on) volumen de juego (mode/periodistacriollo/off). El equipo no generó juego, no creó casi peligro, el juego fué más indefinido que el sexo de Ronald McDonald. Y lo peor: se sacrificó eso pero aparte no fuimos capaces de contener los ataques de ¡Perú! y ¡Ecuador!, ahora imagínate cómo estaremos contra Uruguay.
"Hay que desdramatizar ésta derrota, a lo sumo son los tres puntos que nos dejan fuera del Mundial, ya tendremos otros 4 años más para trabajar"
En éstos dos partidos a Pekerman se le ha visto leyendo mal los partidos (antes y durante): puso lo mejor que tenemos en teoría, pero queda la sensación de que Pekerman armó la nómina con los resúmenes de futbolred.com los lunes. Por ejemplo: el cambio de Muriel ayer, que puede tener muchísimo futuro y puede haber entrado con ganas, pero no fué
un cambio lógico: para qué carajo tenemos a un Aldo Leao Ramírez, que puede ser lo
cagado que quieras (?), pero al menos tiene el balón y lo distribuye con
criterio. O si querías preocupar a los ecuatorianos para qué dejas, José, a Adrián Ramos en la banca, que hubiese sido una buena alternativa teniendo en cuenta lo deslechado que está Dorlan Pabón. O el ingreso de Aquivaldo desde el arranque en los dos partidos (quitando que no tuvo horrores notorios) generó la pregunta de porqué no se colocó a Cristian Zapata, que es igual de firme y revolea menos el balón a la estratosfera. Y si estábamos fallando en el aspecto de la tenencia del balón, para qué sacas a Guarín, el único que te garantizaba eso en la nómina inicial.
Ahora revisemos el uno x uno, y veremos si se salva al menos el utilero:
David Ospina (8.0) se salva sobrado. Fué el único que tuvo un rendimiento parejo en los dos partidos, y si nos ponemos a pensar un poco, es gracias a él que no nos devolvimos de ésta mini-gira (?) en blanco y con 3 goles en las maletas. Una seguridad impresionante, de Ospina, y al menos por éste lado, no tenemos qué asustarnos. Si se lesiona, Bréiner Castillo es garantía, siempre y cuando no se le atrasen en los pagos...
Pablo Armero (5.0) jugó más aparatoso que un video de nü metal. No fué salida, ni alternativa, y en alguna jugada (remember Lima) quedó más desubicado que Andrés Pastr*n* en la mesa del Caguán. Pareciera que le pasó lo mismo que a Camilo Zuñiga (4.0) cuando entró: no sabían qué hacer en la cancha. Como que Pekerman les dijo: "No salgan a atacar mucho, pero tampoco se queden defendiendo: el ataque es la mejor defensa, pero la defensa es el mejor ataque. Si se quedan esperando al rival, les va mal, en cambio si salen a atacarlo, también. ¡Suerte!".
Así es como el rol de Amaranto Perea (5.0) no se entiende. El gran y querido Amaranto (al menos por éstas páginas, putos) viene de una temporada poco jugada en el Atlético. Asi que no era garantía como central, mucho menos como lateral improvisado. El tema es que en Lima tocó improvisarlo, pero en Quito ya no era necesario, entonces para qué dejarlo. Gracias, Pekerman, por darnos tema. Amaranto al menos cumplió en el rol que se espera de él: no dejó pasar a casi nadie por su lado. Pero de salida, nanay.
Y también se le notó desubicado al gran Mario Yepes (4.0), al que la falta de contención del medio evidenció los problemas lógicos que llegan cuando uno tiene 36 años, casi 20 años jugando al fútbol y entre ellos 4 en el mata-años Calcio. A Mario se le notó abrumado en algunos casos en la marca, sobre todo en Lima ante ese casi-crack de Paolo Guerrero. Creo que es hora de pensar en alguna alternativa por éste lado.
"Así me bailaron, así"
Aquivaldo Mosquera (5.0) también pasa raspado, como raspachín de coca (?). Y eso porque, al menos en el Politburó, no esperábamos otra cosa de Aquivaldo que revoleara cuanto balón pasara por inmediaciones del área, a ver si le atinaba al cholo que estaba gritando por allá en Norte Alta. Para algunos será una buena actuación: para nosotros maso, porque ésto no se trata de devolver hacia la cancha del frente cada balón que tenga en mis pies: no estamos en La Monserga del Voleibol. Nos quedamos con las ganas de ver a un más eficiente Cristian Zapata. A Bernardo Espinosa no tanto: hay que probarlo en partidos menos comprometidos a ver si hace mejor papel que el de anotarle las placas a Messi y Benzemá.
Freddy Guarín (5.0) intentó, pero estuvo impreciso. Al menos no nos hizo acordar de ese espanto que ni marcaba ni creaba en la horrible selección del funesto Jorge Luis Pinto en las eliminatorias pasadas. Pero igual, no fué ese monstruo que se comía la cancha en Portugal e Italia, o al menos, el que generó el juego de la selección en los primeros partidos de las eliminatorias. Al no tener alternativas cercanas para descargar juego Guarín se desubica, y Markarían y Rueda, que no son brutos ni por asomo, lo encimaron todo el partido, y nosotros (cofcof Pekerman) no hicimos nada para contrarrestarlo. Jugó algo mejor en Lima que en Quito, pero no era para sacarlo ni por puta. Carlos Sánchez (6.0) estuvo en lo suyo; marcar y pasársela a los que mejor saben.
Y revisando las actuaciones de los dos volantes defensivos notamos dos cosas aparentemente contradictorias: a) no jugaron horrible, pero b) no hubo marca en los dos partidos. Y creemos que el problema fué que no hubo colaboración en la marca, porque ni Sánchez ni Guarín tenían cerca a alguien para descargar eficientemente el balón, y como los defensas estaban muy atrás (y en mal nivel para rematar), pasamos los 180 minutos desbordados.
Y con lo que anotamos arriba, se impuso menos el juego de James
Rodríguez (6.0). Estuvo muuuuuuuuuy solo en la banda. Así no se nota,
porque tampoco es Messi como para que se saque a cuatro de encima y meta
el pase gol. La ventaja de James es que aparte que es más insistente
que novia fea, es muy inteligente para jugar. Y por eso él se sale de su
puesto para ir a apoyar. Lo poco que se generó arriba lo hizo el Pony Malta,
que si es sensato (= si no se va por cualquier millonada a un club que
lo banquee dos años = si no se va a Real Madrid) hará tremenda carrera
en Europa.
¡Parece que sí, jugó Elkin Soto!. Seguiremos informando.
Juan Guillermo Cuadrado (4.0) se notó poco en Lima (intentó jugar, desbordar, pero no tuvo acompañamiento) y nada de nada en Quito.
Lo de Dorlan Pabón (3.0) le da fundamentos a los que dicen que lo han visto aprovechando las ventajas de la muy variada vida nocturna de Medellín (?). Hace 3 meses parecía el clon de George Weah, y hoy parece una versión más rápida de Guillermo "El Mánimal" Cortés. De esa culebra que se paseó en La Paz hace varios meses hoy queda solo un tipo cabeciduro que busca el choque y hacer su golcito, y que aparte juega como pajeado. A Dorlan creo que le conviene una banqueada en la selección. O porqué no: que lo dejen viendo los partidos de Uruguay y Chile por TV. Claro que con todo lo que falta para esos dos juegos, quién sabe si de aquí a eso Dorlan se convierta al cristianismo (?) como suele pasarle a toda bala perdida (????????????).
Ya es deporte nacional pegarle a Falcao (4.0) cuando juega de amarillo, pero el problema es basicamente el siguiente: no tiene oportunidades de gol. Algún obtuso dirá que Falcao es malo porque sólo sabe hacer goles (!!!) (y conozco varios de esos, saludos a Jorge (?)). Pero si tengo un tipo que le mete goles a todos los equipos (grandes y pequeños), que ha sido figura en finales continentales, y que de una pedrada en la nuca te convierte una oportunidad de gol, entonces, viejo, tengo que jugar para aprovecharlo. Y si alguno sale con el cuento de "es que un equipo no puede jugar para un solo jugador" quisiera recordarle que en éste deporte, hasta donde yo sepa (no sé si la International Board ha hecho modificaciones recientemente), los partidos los gana el que meta más goles. Y da grima tener a un goleador de puta madre como Falcao durante dos partidos, totalmente desabastecido, teniendo que bajar él a buscar el balón en el medio, mientras Cuadrado/Soto y James juegan para ellos o para atinarle al tobillo del marcador o a la cabeza del central.
No creemos que la solución sea nacionalizar a Arda Turan y a Diego, porque seguro Pekerman los pondrá a tapar la subida de los laterales.
En resumen: nos tocará confiar que, para Septiembre, ya José haya aprendido del fútbol colombiano algo más que lo que pasan en los noticieros de RCN y Carac*l. Que aprenda a parar al equipo, que le dé juego a Adrián Ramos, a Jackson, a Macnelly, a Zapata. Porque si no, muy seguramente, estaremos viendo en la prensa colombiana para Enero de 2013, notas acerca de las ventajas de contar con un técnico de la sapiencia de Pacho Maturana, y ahí si tendremos que chuparnos todos un clavo oxidado.



















